La Revolución que iniciara el 20 de noviembre de 1910, tiene como todo fenómeno político social un origen multicausal, revisemos algunas de sus causas fundamentales:
Causas de orden político.
El envejecimiento del sistema, manifestado en la prolongada permanencia de Díaz en el poder, así como en la inmovilidad del gabinete porfirista ( el ministro más joven tenía 60 años de edad y por lo menos, 20 años en el puesto ) de la misma forma los diputados y senadores , gobernadores y demás puestos administrativos de distintos niveles, fueron ocupados por elementos fieles al régimen, limitando los espacios requeridos, para su consolidación como clase social, por la cada vez más numerosa clase media.
El incumplimiento, primero de las declaraciones hechas por Díaz a la revista Pearsons Magassine ( Entrevista Díaz-Creelman ) y publicadas en 1909, en las cuales Díaz aseguraba que no participaría en el proceso electoral de 1910, y posteriormente el fraude cometido en dicho proceso y su posterior reelección, que anunciaba claramente la falta de voluntad política de Díaz para
impulsar un cambio democrático.
La influencia de diversas corrientes ideológicas opuestas al gobierno porfirista; sobre todo el anarquismo, manifiesto en el movimiento magonista a través del Programa del Partido Liberal, publicado en 1906, el cual proponía cambios políticos y reivindicaciones para los trabajadores.
Causas económicas.
Inconformidad de los pequeños empresarios dedicados a labores comerciales, agrícolas e industriales, inconformes con el manejo que la oligarquía de los científicos, hacía de los créditos bancarios, pues en muchas ocasiones los destinaba a financiar sus propios proyectos.
Otra razón que motivó también la inconformidad de la clase media emprendedora, eran los efectos que la tienda de raya tenía en el desarrollo del capitalismo, pues al limitar el intercambio dinero–mercancías, dificultaba el crecimiento del mercado interno.
El reparto inequitativo de los beneficios económicos entre el grupo oligárquico sostenedor del régimen y los grupos medios, que veían en la estructura política y económica de porfirismo, una limitante a sus aspiraciones de crecimiento.
Causas Sociales.
El descontento de los campesinos causado por el despojo de tierras, que de manera sistemática se venía dando desde 1883, en que se empezó a aplicarse la ley de deslinde y colonización de tierras baldías, y aunque su aplicación fue suspendida en 1808, sus efectos resultaron catastróficos para la mayoría de los poseedores de tierras que no pudieron comprobar por medio de títulos, la legítima posesión de sus terrenos, que perdieron a manos de las compañías deslindadoras, incrementándose el latifundismo iniciado desde los tiempos de la reforma liberal.
La sobreexplotación del trabajo asalariado en minas, fábricas y haciendas, causante de numerosas huelgas, en los últimos años de la dictadura porfirista, que preparaba los ánimos para una revuelta de alcances mayores.
El descontento en el sector laboral causado por la política discriminatoria aplicada contra los trabajadores mexicanos, quienes recibían un salario menor que los empleados extranjeros dedicados a las mismas labores.
miércoles, 11 de noviembre de 2015
Gobierno de Antonio López de santa Anna
El general de división Antonio López de Santa Anna ocupó la presidencia de la República en seis ocasiones, la última de ellas (1853 - 1855), es la única en la que merece en realidad, el calificativo de dictador.
| General Antonio López de Santa Anna. Imagen tomada del libro: México a través de los siglos, tomo 4, México Independiente (1821-1855), México, Ballescá y comp. Editores (1887-1889), s/p. | ||
A pesar de la leyenda negra que rodea su persona, Santa Anna accedió a su último mandato por expresa invitación de sus paisanos y no mediante un golpe de Estado. Tampoco se hizo del poder omnímodo por medio de intrigas y amenazas, esa facultad le fue otorgada de forma deliberada por quienes lo convocaron a ocupar la presidencia. Para entender esta situación, es necesario analizar los antecedentes inmediatos y el contexto en el que se produjo.
El 2 de febrero de 1848 se firmó en la villa de Guadalupe Hidalgo el Tratado de Paz Amistad y Límites entre los Estados Unidos y la República Mexicana. Se trató de un fuerte golpe para los mexicanos de entonces pues, tras una desastrosa guerra, se perdieron de forma súbita dos grandes bienes; de forma material le fueron arrebatados 2 400 000 kilómetros cuadrados de territorio, pero el daño más lamentable fue intangible: se destruyó la enorme confianza con que México había nacido a la vida independiente en 1821, creyendo que estaba destinado a ocupar un destacado lugar en el concierto de las naciones.
Al buscar la explicación de la derrota militar, se concluyó que había faltado unidad nacional frente al conflicto y que, como lo denunció Mariano Otero: “en México no hay ni ha podido haber eso que se llama espíritu nacional, porque no hay nación"Resultó claro que era necesario trabajar para construir esa nación y esa identidad y en torno a éstas, crear las instituciones que proporcionaran a sus habitantes la seguridad y progreso que tanto anhelaban. No obstante, la tarea se antojaba imposible, sobre todo porque la profunda división entre bandos y facciones, hacía fracasar cualquier tentativa de construir un orden basado en un documento constitucional que satisficiera a todos.
A lo largo de la vida independiente de México, los intentos de transformar las estructuras políticas y sociales sobre las que se apoyaba el Estado, provocaron invariablemente una violenta reacción que, por medio de asonadas, motines y revoluciones, obligaba a dar marcha atrás a los promotores de estos cambios.Detrás de todos estos alzamientos se encontraban los conservadores quienes eran enemigos de toda reforma que alterara el esquema político sustentado en los privilegios de la Iglesia y el Ejército, a ellos se sumaban los grandes comerciantes y agiotistas que obtenían grandes ganancias con el contrabando y la especulación con los contratos gubernamentales.
En escasas tres décadas de existencia se habían ensayado ya casi todas las formas políticas de gobierno y todas habían fracasado. Se culpó con mayor vehemencia al federalismo y a las formas de representación popular de haber destruido la unidad de la nación, por lo tanto, la solución era establecer una dictadura con un ejecutivo con facultades legislativas, capaz de mantener relaciones con el Ejército, el Clero y los dueños del capital, elementos considerados los pilares del Estado.
Esa forma de pensar se hallaba muy generalizada en el país cuando, el 26 de julio de 1852, en Guadalajara, se pronunció José María Blancarte; su movimiento, que en un principio se dirigía a derrocar al gobernador del Estado, se amplió procurando la caída del presidente Mariano Arista.
El coronel Francisco Cosío Bahamonde, que anteriormente se había pronunciado en La Piedad en contra del gobernador Melchor Ocampo, se adhirió también al nuevo plan; Anastasio Rodríguez, en Aguascalientes, hizo lo propio y tomó control de esa entidad. Fue proclamado por Carlos Sánchez Navarro el Plan de Guadalajara el 13 de septiembre que incluía en su artículo 8º:“La nación invita al general Antonio L. de Santa Anna para que regrese al territorio de la República, para que coopere al sostenimiento del sistema federal y al restablecimiento del orden y la paz”
Este plan de Guadalajara fue modificado el 20 de octubre agregándosele la convocatoria de un congreso extraordinario. A esta modificación se le llamó Plan del Hospicio. La rebelión que hasta ese momento no había traspasado los límites regionales, de súbito se convirtió en una auténtica revolución nacional.
Para combatirla, el presidente Arista, a través de su ministro de Hacienda Guillermo Prieto, pidió al Congreso la autorización para contratar un préstamo por tres millones de pesos y aumentar todas las contribuciones directas en un 50 por ciento. El poder Legislativo hizo oídos sordos a las demandas económicas y se negó también a otorgar facultades extraordinarias al ejecutivo. Viéndose maniatado, Arista presentó su renuncia. Lo sucedió en el cargo el jurista Juan Bautista Ceballos quien dimitió tras 30 días de infructuosos esfuerzos; su lugar fue ocupado por el santanista José María Lombardini quien allanó el camino para el retorno de Antonio López de Santa Anna.
Gobierno de Benito Juárez
Una vez que los liberales lograron derrotar a los imperialistas, don Benito Juárez, que se encontraba en San Luis Potosí, decidió regresar a la ciudad de México y restablecer allí su gobierno. En el mes de septiembre se convocó a elecciones para decidir quién sería el primer mandatario de la nación en los años venideros.
El resultado fue la reelección de Benito Juárez. «El primero y principal propósito de los liberales en el poder fue aplicar la Constitución. Antes que nada y sobre todo se quería el federalismo, la separación y el equilibrio de los tres poderes, la participación popular en la vida pública mediante el voto, y la puesta en uso de los derechos civiles. Para todo eso un requisito concomitante era pacificar la República y sustituir con el diálogo los modos violentos de dirimir diferencias. Se proclamó un respeto mayor al derecho ajeno y uno menor al derecho propio».
Mientras tanto en Tabasco se convocó, según lo establecía la Constitución, a elecciones para la gobernatura. El voto popular favoreció a don Felipe de Jesús Serra, quien tomó posesión de su cargo el 1º de enero de 1868.
Preguntas
1.-¿que costumbre vinieron a restringir los españoles a las
culturas prehispánicas?
2.-¿cual fue la aportación mas importante
de la iglesia católica en la colonización española en México?
3.-¿cuales fueron las perdidas de los
españoles en la independencia de México?
En este video le damos respuesta al
https://youtu.be/1U0F93GSTuA
Con este video le dimos respuesta a nuetra pregunta del Mexico
independiente ya que explica como fue la indeopendencia y de que año a que año
..
MÉXICO INDEPENDIENTE

En mi conclusión del México independiente
es que el resultado de la consumación de la independencia fue engañoso pues ya
que tuvo la suficiente fuerza para romper con los lazos españoles.
Ya que el primer intento de la organización
política de la nación emprendida por Inturbide organizo una junta
provisional legislativa en 1821 se establece un congreso contribuyente y que el
general winfid scott dijo que atacaran los puertos mexicanos sobretodo Vera
cruz y luego para tomar la ciudad de México
Primeras campañas
Confiando Lorencez en esos planes, el día 19 de abril, a las tres de la
tarde, marchó hacia el altiplano acompañado de Saligny y de Almonte. Con un
contingente de 6,000 soldados bien dispuestos, Lorencez avanzó hacia Orizaba,
llegando a Fortín a media tarde. Las hostilidades empezaban al rimper los
franceses los tratados. Zaragoza, que estaba en Orizaba con
4,000 hombres y ocho cañones, se retiró hacia Las Cumbres, paso obligado hacia
el altiplano. En Orizaba, Lorencez recibió nuevos refuerzos dirigidos por los
coroneles L´Herillier y Gambier, quienes llevaron el peso de la primera fase de
la campaña, y se aprestó a iniciar el ascenso hacia las grandes ciudades,
Puebla y México. El 27 de abril por la mañana,
acompañado por el ave negra de Saligny y por Almonte. Inició su marcha sobre
Puebla. La víspera escribía, lleno de soberbio optimismo, al ministro de
la Guerra párrafos reveladores del complejo
de superioridad de todos los europeos.
Transponer Las Cumbres de Acultzino representó una primera etapa.
Zaragoza se dispuso a hacerle frente, después de haber desviado a fuerzas
reaccionarias de Zuloaga y otros jefes que venían a auxiliare a los franceses.
Con 4,000 hombre, de los cuales sólo la mitad actuó,
divididos en cinco brigadas de infantería, tres baterías de montaña de seis
piezas y 200 caballeros, Zaragoza, auxiliado por el coronel Días, trató de
impedir el avance del enemigo. Los batallones de cazadores, compañías de zuavos
e infantes de marina lograron ampararse de varias alturas tras duros ataques a
la bayoneta u desalojar a las fuerzas mexicanas, que se replegaron a San Agustín del Palmar. Los invasores
penetraron hasta la Cañada de Ixtapan. El 1 de mayo, reunidos todos los
contingentes y eufóricos antes las promesas de Saligny de que Puebla les
recibirían con lluvia de flores, los invasores marchó hacia la ciudad de
los Ángeles.
Zaragoza había reunido en Puebla a sus tropas, ordenado se levantaran
barricadas en las calles y planeando hacer su defensa amparándose en tres
eminencias que rodean la ciudad y en las que existían fortificaciones de cierta
importancia: las de los cerros de San Juan, Guadalupe y Loreto. Sus tropas,
cercanas a los 12,000 hombres debido a los refuerzos recibidos, estaban
dirigidas por los gerentes, con 1,200 soldados y dos baterías de campaña,
defendáis las alturas y fue quien llevó el peso de la batalla y a quien se
debió el triunfo, auxiliado heroicamente por todo sus compañero, dirigidos
certeramente por el general Ignacio Zaragoza.
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